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Cenizas

  Quiero enviarte todo allá donde estás vos Porque acá, no me pertenecen Nada de esto va conmigo Parece que tu sombra siguiera en todas partes Convivo con esas partes como si nada Pero las detesto Quisiera cambiarlo todo Hacer todo un poquito más mío Olvidar que por acá pasaste vos Construir mi propio hogar Sin recuerdos rotos Que joden cada tanto Tu voz aparece por los aires Me espanta la paciencia Cómo vivo mi vida, si vos no te vas Acá no podemos ser dos Pero nunca soy del todo yo Quisiera borrarlo todo Y empezarlo de vuelta Quemar esta casa, tirar las cenizas Y construir una nueva Lejos de tu sombra Lejos de tus recuerdos Mis sueños no encajan Si tu nombre ocupa este lugar

Danzan los cuerpos

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La música sonaba, sinsentidos, risas, bailes, porro, birras y luego él… Me miraba de una forma que nunca me había mirado nadie, quería convencerme de que el brillo en sus ojos solo era por mí. Me preguntó si me gustaba bailar, -vos me gustas- dije a mis adentros mientras asentí con la cabeza, su boca tenía magia, cuando sonreía y cuando besaba, me transportaba, me olvidaba del mundo y todos los dolores que me había causado, si tan solo hubiera podido quedarme en esos besos. Recordé aquella noche fuera del hospital, caminó quien sabe cuánto para verme quizá cinco minutos, mi mente estaba en otra persona, mi corazón sobre todo, presa de eso no era capaz de nada más que de admirar ese brillo con el que me miraba y preguntarme por qué la persona por la que mi corazón estaba en otro lado no me miraba de esa forma, no deseaba mi boca de esa forma, pero entonces el tiempo pasó y lo encontré en el lugar y el momento justo, por fin nuestros ojos y nuestras bocas se cruzaron libremente, sin mi...

Escala de grises

Otra vez la música suena, el poder de los sonidos, pasar de la euforia a la agonía, o de la agonía a la euforia, frío o calor depende si bailas o no. El día está colmado de nubes grises, tirando a un blanco que anuncia lluvia, mis ojos pueden percibir el rocío que cae sobre la ropa que está colgada en la soga, hoy no bailo y siento el frío, empiezo a disfrutar los pequeños cambios de temporada. Aquello que creí eterno ha muerto y ya acepté, que no volverá. A pesar de que cada tanto, algo me recuerde a él y tenga la intención de contárselo, o quiera preguntarle sobre algo que no sé, me contengo, lo dejo ir, es mejor así. Algunas malas costumbres acepté para transitar el dolor, pero hoy entiendo que por mucho que me cueste y no quiera, hay responsabilidades que asumir, hacerse cargo de uno mismo, solo así se puede crecer. Podría soñar, que en otra vida, en otra línea temporal, todo fuera diferente, seamos felices como en los cuentos, pero no es cierto. Nos vi en otra vida, era otra yo, o...